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viernes, 19 de septiembre de 2014

Cerrando circulos

A veces las cosas salen mal. Hay momentos en que sucede por accidente. Hay momentos en que la culpa es de alguien más. Pero en los momentos que sabes que tú tienes la culpa, lo más maduro y responsable es ponerse de pie y confesar, aceptar las consecuencias y trabajar en buscar una solución al problema que has creado.

Confiesa cuanto antes. Esperar a ver cómo evolucionan las cosas es una mala idea. Tan pronto veas que la situación empeora, da un paso adelante y señala donde comenzó el problema - contigo. Cuanto más rápido se identifique el problema, mas rápido se puede buscar una solución y minimizar las consecuencias.

No patines en torno al tema. Lo que debes hacer es indicar el problema de manera directa, clara y sencilla en lugar de esquivar la situación en un intento por parecer menos responsable de lo que realmente eres.

Si la culpa es tuya en su totalidad, no trates de quitarte peso distribuyéndola. No digas cosas como: "Bueno, si él no hubiera hecho esto, entonces yo no habría hecho eso".

Date cuenta que la verdad saldrá a luz en algún momento. Si no estás cerca cuando esto sucede y aun no has confesado, tu credibilidad se verá comprometida terriblemente.

Confía que las otras partes involucradas te puedan ayudar. Con suerte tendrás un padre/pareja/jefes/maestro decente y justo. Si admites tu errores ante ellos, confiaran mas en ti y la amistad se vera fortalecida.

Ayuda a resolver el problema. Una vez que hayas causado un problema, no esperes a que te obliguen o presionen para remediarlo – ofrécete voluntariamente.

Explícate. Una vez que la recuperación está en marcha, debes tratar de explicar que fue lo que te llevo a actuar de la manera que lo hiciste. Muchas veces, cuando hayas explicado tu razonamiento, los demás pueden llegar a entender tu punto de vista.
• No trates de justificar el error o el comportamiento cuando te vayas a disculpar por lo sucedido.
Acepta las consecuencias. Afronta las consecuencias con dignidad. Cuando todo termine, habrás aprendido tu lección y tu integridad personal seguirá intacta

• Recupérate con elegancia. No es el error sino la forma en que uno se recupera lo que realmente importa.

• Levanta la cabeza y sigue adelante. Nadie es perfecto. Todos cometemos errores. Si somos listos, podemos aprender de esos errores y tomar nota para que no se repitan. Las experiencias de aprendizaje más dolorosas son también a menudo las más valiosas. Puedes mantener la cabeza en alto sabiendo que hiciste lo mejor que pudiste para arreglar la situación y minimizar el daño.

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